Rodrigo y Gabriela (Ellos la guitarra y tú maracas)

 

Minutos antes de tomar un  avión en la ciudad de Filadelfia, la parte masculina del dúo de guitarristas Rodrigo y Gabriela hace a un lado las maletas y detalla, vía telefónica, el contenido de 11:11, el más reciente álbum del proyecto que tiene de cabeza a la pandilla metalera y, ejem, a los fans de la llamada world music también.  

11:11. Once piezas de guitarras vertiginosas grabadas en Ixtapa.

Sí, construimos un estudio donde vivimos, en Zihuatanejo. ¿Para qué irnos a los lugares más caros del mundo cuando podemos construir nuestro propio espacio? Lo del nombre del disco ocurre porque son once artistas a los cuales les rendimos homenaje en 11 piezas. Por otro lado, Gaby y yo nos hemos topado varias veces con ese número y nos pareció apropiado usarlo.

Dos títulos me atraen especialmente: “Santo Domingo” y “Chac Mool”.

Santo Domingo es la ciudad en la que nació Michel Camilo, un increíble pianista de jazz que homenajeamos. “Chac Mool” es un tributo a Jorge Reyes, cuya música me ha influenciado mucho.

Gabriela y tú comenzaron con un grupo de metal, ¿extrañas algo de aquellos años de mata larga y estoperoles?

No. Hace unos años aún decían que hacíamos world music, pero eso cambió radicalmente; ahora hay mucho rock en nuestras vidas. Fíjate, Metallica fue a vernos a un concierto y nos echamos un palomazo con Robert Trujillo, además somos cuates de un chorro de músicos metaleros, como Alex Skolnick (Testament), quien toca en este disco, y Marty Friedman (Megadeth), que por cierto ayer nos escribió para ver si tocamos juntos en Japón. El rock & roll sigue. Nada qué extrañar.

Tú que eres un diestro guitarrista podrás decirme quién es el ejecutante más grande del universo.

¡Cómo comparar a Jimi Hendrix con Paco de Lucia! Sería injusto para Paco decir que Jimi. Es más, yo me atrevería a decir que la guitarra eléctrica y la acústica son dos instrumentos distintos. Definitivamente no puedo decirte eso.

Bueno, escoge, ¿Testament o Megadeth?

Está rudo, pero voy con Megadeth.

Ya has compartido escenario con Muse, ¿crees que Bellamy sea el próximo Héroe de la Guitarra?

Con lo que le conozco, dudo que él pretenda convertirse en eso. Está más preocupado por domar otros instrumentos. Y fíjate que hay pocos guitarristas que deseen ser Héroes de la Guitarra; Al Di Meola me comentó que a él la gente lo ha puesto en ese lugar, pero que no se lo cree, para nada.

Y quienes dicen que tú eres lo máximo ¿en dónde quedan?

(Risas) ¿Alguien sería capaz de decir esa mentira?

Para terminar, ¿podrías contarme a qué suena Rodrigo y Gabriela? Es que he leído que tocan flamenco y ¡hasta música de mariachi!

Independientemente de si Gaby y yo somos buenos o no, si a la gente le gusta o no nuestra música, sí hay algo muy claro: hacemos algo diferente. Y eso causa confusión entre quienes lo clasifican todo. ¿Mariachi y flamenco? Por favor. Eso no es más que un reflejo de la ignorancia musical de quien lo escribió, qué se le va hacer.

 Rodrigo presume lo rápido que mueve los dedos y Gabriela lo bien ejercitadas que tiene las muñecas en homenajes que repasan, entre otros, nombres del tamaño de Santana (“Hanuman”), Astor Piazzolla (“Hora zero”), Dimebag Darrell (“Atman”) y Pink Floyd (“11:11”). Además, se anexa un DVD que incluye un revelador ensayo del dúo, una visita a su estudio de grabación y, para que ningún guitarrista se quede con las ganas, un instructivo para ejecutar “Buster voodoo” de la propia voz de este par de músicos que nadie supo valorar hace tiempo, cuando deambulaba penosamente por los antros más rudos del DF.

 

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Manos de Topo (Ortopedias sentimentales)

Manos+de+Topo+Al+Cantante+se+le+sube+a+la+ca

“En nuestro primer disco, Ortopedias bonitas, las letras van ligadas a la pregunta ¿por qué nunca ligamos chicas y por qué en la desesperación por conseguirlo hacemos lo que sea con tal de complacerlas? Pero para nuestro segundo álbum, El primero era mejor, todos los integrantes del grupo tenemos relaciones sentimentales estables, así que hablamos de cómo nos sienta eso. Una frase podría operar como referente conceptual del disco: todo tan bonito, todo hecho a medida, pero ¡cómo echo de menos dormir con desconocidas!”. Quien habla es Miguel Ángel, la voz chillona que se escucha en los discos del cuarteto español que completan Alejandro Marzoa, Pau Julià y Rafa de los Arcos.

Hablando de tu discografía, ¿es cierto eso de que el primero era mejor?

Para nada. Es que pasamos por un momento de miedo hace tiempo, cuando nuestro primer disco tuvo un éxito relativo; sentimos una especie de compromiso por grabar el segundo. Yo pasé de hacer lo que me daba la gana en casa a descubrir que, incluso, contaba con unos cuantos seguidores. Ante la situación dije: “vale, a la mierda todo; digamos que el primero era mejor. Ya si la prensa quiere hacerlo, pues que nos machaque”.

Yo, al machacar, encuentro paralelismos entre las letras de Manos de Topo y El Niño Gusano.

En cuanto al surrealismo sí que tenemos algo qué ver con ellos y sus letras. También con Joe Crepúsculo existe una especie de paralelismo; ambos hacemos canciones románticas con tintes bizarros. Aunque a mí me encantan las letras de la canción romántica pasada de vueltas. Soy muy fan de Camilo Sesto y Julio Iglesias, esos hacían canciones tremendas de amor, el problema es que se lo tomaban demasiado en serio.

Hablando de amor, cuentas con una visión poco convencional de ese sentimiento. Por ejemplo, te gusta hablar sobre cómo el vibrador de tu chica se desempeña mejor que tú en la cama.

Es que todo el mundo debe aceptar que en algún momento de la vida no se da la talla. Hay que desmitificar la figura del macho cabrío que puede con todas las mujeres. Cuando estás en la cama y la chica pregunta ¿ya has acabado? Es terrible contestar “sí, lo siento”. Todos alguna vez la pasamos mal. Aunque también cantas de lo bueno; como de lo bien que te llevas con tu suegro. Es que es posible llevarla bien con tus suegros. Hacer un esfuerzo así por una chica vale. En España hay una expresión que dice “ser calzonazo”. ¿No la tienen en México?

No.

Ser calzonazo es hacer todo lo que la chica quiere con tal de que esté contenta, y creo que yo formo parte de una generación de hombres bastante calzonazos. A mis amigos muchas veces los invito a salir y me contestan: no lo sé, se lo voy a comentar a mi novia. Manos de Topo defiende esa forma de actuar, con humor, riéndonos.

Con los principios declarados, pareciera que el título para el tercer disco del proyecto debería ser Canciones para calzonazos, y a Miguel Ángel le atrae la idea: “¡Me parece genial! Todas nuestras canciones tienen una idea implícita sobre la cultura del calzonazo. Además, los temas de Manos de Topo demuestran que los chicos con el corazón roto no están tan solos. Dicen por ahí que los hombres no pueden llorar, pero vamos, lloremos”.

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