Sigur Rós (Valtari)

ImageSigur Rós

Valtari

Xl, 2012

Atmosférico y paisajista son los adjetivos que los más holgazanes usan para calificar el sonido de este combo islandés. Y eso sucede porque al poner cualquiera de los seis discos que Jónsi y sus colegas han editado resulta inevitable que la mente sincronice cada track con una montaña nevada plena de bruma, una vista satelital de la tierra o un inmenso campo plagado de flores. Bajo esa perspectiva, podría decirse que los discos de Sigur Rós son prácticamente idénticos entre sí, sin embargo, el bajista Georg Hólm ha declarado que ésta, su nueva entrega, es la que más elementos electrónicos contiene y que simboliza un nuevo comienzo para el grupo, acompañado de un perfil más experimental. “El par de discos previo era muy prendido, demasiado festivo”, aseguró Hólm.

Y no es que Valtari sea un disco triste comparado con los que le anteceden; sino meditabundo. Cada pensamiento que provoca es abordado con el compromiso de llegar hasta las últimas consecuencias. De esta manera, sólo un tema se encuentra debajo de los cinco minutos de duración, y eso también habla del grado de involucramiento que el escucha debe mantener con la obra, pues para que un nuevo track nazca el anterior debió agonizar durante varios segundos, entre menudencias sonoras que rozan el silencio; detalles casi microscópicos colocados con pulso de cirujano.

En el terreno de las referencias musicales, pareciera como si el piano de Michael Nyman y el Spiritualized más amable se hubieran largado de juerga y al amanecer descubrieran que, además de resaca, han ganado los ocho temas que este disco aloja, donde susurros filtrados por efectos de lo más variopinto, cantos en reversa, cajitas musicales y campanas miniatura conviven con pasos sobre graba, conchas y rechinidos que unidos conforman bases rítmicas.

Precavido y delicado, el grupo ocasionalmente levanta el rostro acompañado de tambores y voces que ganan volumen hasta, incluso, saturar las bocinas, y es entonces que esos cantos que bien podrían confundirse con oraciones advierten que, efectivamente, los holgazanes hacen bien al definir el temario del combo como paisajista; sólo que en esta ocasión no se trata de sonorizar las imágenes que regularmente se usan para probar la nitidez de un monitor; sino de una escena de carácter angelical. Un aleteo suave hacia las nubes, por ejemplo. 

Anuncios
Estándar

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s