Rhye (El amor es el combustible)

Rhye

La escena se atestigua tecleando el sitio You Tube: una chica es iluminada por la luz parpadeante de una vela que colorea sus facciones de tonos rojizos. Por segundos, la mujer luce apenada, ruborizada; y de pronto parece sentirse orgullosa, plenamente feliz e identificada con lo que sucede frente a ella. Y es que ante sus ojos y oídos –y a espaldas del internauta, entre penumbras- alguien le canta una sentida y sencilla melodía al piano, una tonada de esas que se abren camino con las uñas, nota tras nota, hasta perforar el cuero. “Open”, es el nombre del tema. Y claro, en su momento el video de marras se regó como virus implacable hasta alcanzar miles de likes. Sin embargo, cuando éste fue subido a la red (febrero de 2012), la identidad del cantor en cuestión era un misterio. De hecho, entonces circulaba entre usuarios una pregunta primordial: ¿quién interpretaba esa canción, un hombre o una mujer?

Pronto se sabría que el responsable de la composición era un tipo llamado Mike Milosh y que la protagonista del video era nada menos que su pareja; además, que aquellas imágenes y sonidos contenidos en unos cuantos minutos tenían objetivo tan simple como complejo: hacer un retrato del amor y la sensualidad del modo más honesto posible. “El amor y el sexo son hermosos –reveló el músico para el sitio Pitchfork-, no creo que éstos deban ser presentados de modo grotesco”. Así que para manifestar su repudio ante tal degradación, frente a esa perversión y libertinaje que Mike dice encontrar especialmente en la música pop, decidió aliarse con Robin Hannibal para formar Rhye, una dupla que eligió el anonimato al arranque de su historia para así centrar la atención de sus escuchas en lo que para ella verdaderamente importa, la música.

El primer encuentro entre ambos tuvo lugar durante el verano de 2010, cuando Hannibal se encontraba en su natal Copenague y decidió buscar a Mike, un artista canadiense que se hallaba momentáneamente en Berlín. Jamás se habían visto cara a cara, pero se admiraban mutuamente; el primero formaba parte del dúo Quadron y el segundo llevaba tiempo anunciándose en las marquesinas que proyectan beats electrónicos como Milosh. Finalmente el europeo llamó al americano para que éste cantase en un remix que traía entre manos. En realidad, un boleto de avión de treinta euros y las tres composiciones que durante esa cita confeccionaron los separaban, luego, nada volvería a ser igual. A inicios del siguiente año el par chocaría sus manos feliz, tras enterarse de que el sello Innovative Leissure lo tenía en la mira. El plan fue trazado: grabar un disco juntos era el primer objetivo; elegir un nombre, el siguiente.

¿Qué hay detrás del apelativo Rhye? Sólo sus artífices lo saben. De hecho, se dice que tras bautizar el proyecto formularon con pacto irrompible: jamás revelarían su origen. Y así como fueron herméticos con la raíz de su denominativo, eligieron cubrir sus rostros con un velo. “Es que no creo que a la gente deba importarle mucho cómo luzco, cómo soy –explica  Milosh vía teléfonica desde Canadá-. Para mí, lo verdaderamente relevante son las canciones, ¿qué importa quién sea que las cante? Esa es la razón por la cual durante algún tiempo oculte mi rostro”. Woman (2013) es el álbum debut de Rhye, una colección de temas cuyo perfil es revelado por Michael: “lo describiría como música honesta, básicamente. Rhye es el resultado de una mezcla donde se concentran elementos de r&b, pero también de soul – me encanta la música de Motown- y algo de música electrónica”.

¿Cómo se consigue unir sonidos orgánicos con virtuales sin que el discurso musical se extravíe?

En directo jamás uso samplers, nunca. Si acaso, llegó a utilizar un pedal para hacer loops y un delay para mi voz, no más. El resto de la instrumentación en los conciertos de Rhye es muy orgánica, pues hay un cello, un trombón, un tecladista, un violinista. En realidad, prácticamente todo es ejecutado en vivo. Esto sucede en cierta medida porque trato de mantener una distancia entre  Rhye y Milosh, mi otro proyecto musical. En el segundo caso uso muchos sintetizadores, samplers y todo eso; mientras en el primero me esmero especialmente porque en las canciones sean preponderantes los instrumentos reales.

La mayor parte de Woman fue grabado en Los Ángeles, ¿consideras que el espíritu de la ciudad permeó las composiciones que integran dicha obra?

No creo que las ciudades en donde son grabados los discos penetren en las canciones. Los temas que vienen en Woman hablan de un momento muy especial en mi vida, de cuando me enamoré, y ese sentimiento fue mucho más poderoso que cualquier ciudad donde yo pudiera estar.

¿Qué va a suceder en el futuro, planeas usar el amor combustible por más discos?

Nunca hago planes. Sólo escribo de lo que ocurre en mi vida y listo. Por ejemplo, tengo una canción, “Hunger”, que no habla de amor; aunque la gente piense que es así. Woman tiene muchas canciones de amor, cierto, porque eso era importante para mí cuando las compuse; en el futuro seguiré escribiendo de lo que sea trascendente en mi vida en ese momento.

¿Qué opinas de la forma en la cual son abordadas las relaciones amorosas en la música popular de hoy día?

Creo que la música moderna aborda el sexo de modo misógino. Las canciones hablan de sostener relaciones con varias mujeres, pero jamás de hacer el amor con una sola, con tu esposa, por ejemplo. Yo hablo de personas que se enamoran, porque cuando esto ocurre haces el amor, y eso es diferente. Yo prefiero escribir sobre conexiones profundas, como de mantenerme unido a una persona por el resto de mis días.

Tras conocer tu visión de la música y el amor, muchas personas deben estar ansiosas por escucharte en directo en México, ¿guardas alguna expectativa sobre tu próxima presentación en Lunario?

Estoy emocionado de llegar a nuevas audiencias y tengo la esperanza de que la cita en México se transforme en una noche hermosa. Sin embargo, procuro no crearme expectativas, intento no pensar en qué sucederá. Me gusta vivir el presente, así que lo que sea que vaya ocurrir, que suceda.

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Wisin (Ciudadano en la tierra de la rumba)

Wisin

Wisin jamás se ha ido; siempre ha estado en los oídos de miles debido a que sus rimas no han dejado de fluir al lado de su compañero sonoro, Yandel. Sin embargo, el puertorriqueño anuncia que está de vuelta con un álbum “solista” encargado de darle continuidad a un camino que arrancó diez años atrás. Su título: El regreso del sobreviviente. Y lo de entrecomillar que se trata de un plato manufacturado solitariamente ocurre debido a que al lado del cantautor esta vez se encuentran personajes de la talla de Jennifer López, 50 Cent, Ricky Martin y Franco De Vita, entre otros. Así que la denominada música urbana está de fiesta al ritmo de dieciséis temas donde, como de costumbre, las frecuencias graves retumban en el pecho y las caderas extravían el eje.

¿Qué ofreces en este disco que tus escuchas no  puedan localizar en el temario que has desarrollado con Yandel?

Nunca en mi carrera al lado de mi amigo había interpretado un bolero o una canción electrónica, por ejemplo. Además, en este álbum canto; ya no sólo rapeo, como hacía en el dúo. Por otro lado, cuento con nuevas fusiones de ritmos brasileños; trabaje especialmente en las percusiones y eso me encanta, grabar instrumentos en vivo. En síntesis, he grabado un disco muy versátil debido a que, como siempre, metí mano en la producción, de lleno. Tuve de cerca Franco De Vita, Sean Paul, 50 Cent, en fin, a todos. Este disco tiene romanticismo, dance hall, hip hop.  Es música genuina y honesta.

El listado de invitados es jugoso y se encuentra plagado de vendedores de discos sin reservas.

Francamente no pensé que conseguiría juntar a tantas estrellas en el disco, la verdad, pero gloria a Dios que lo logré. ¿Qué te digo? Franco es  un maestro por la forma cómo compone e interpreta. Es la clase de gente que quiero tener a mi lado, alguien que me ofrezca un consejo con la experiencia detrás de sí. El track que hice con él es probablemente uno de los más grandes que he grabado a lo largo de toda mi carrera.

Sobresale el hecho de que Jennifer López y Ricky Martin estén juntos en un mismo tema, “Adrenalina”.

A todos los invitados en el álbum los admiro y los respeto, trabajar con esta gente es un sueño hecho realidad; pero el hecho de que Jennifer y Ricky estén juntos conmigo en una canción, pues wow, es fabuloso, ¡cómo no estar emocionado! Ambos son grandes artistas, muy profesionales y disciplinados.

El plato arranca con la voz de 50 Cent, ¿por qué lo elegiste a él para abrir brecha?

50 hace la intro de mi disco porque él fue baleado en cierto momento de su vida; es un sobreviviente de la calle, por eso está ahí primero que todos. Él sabe de sobrevivencia.

¿Experimentaste alguna experiencia callejera rijosa alguna vez? 

Me crié en barrios conflictivos. Yo sé de la calle, cómo se vive ahí. Pero he salido adelante. Para mí, es importante que los chicos sepan que vivir en el barrio no significa que uno deba dedicarse a vender o consumir drogas; uno puede crecer. De eso se trata la vida, de crecer todo el tiempo. Puerto Rico es un país hermoso, de gente buena. Es cierto que la economía no está como quisiéramos pero creo que no debemos de quejarnos. Hay que ver lo positivo. Mira lo que está viviendo Venezuela, por ejemplo; eso sí es un caos. El gobierno no ha logrado llegar a un acuerdo con el pueblo. Puerto Rico es tierra bella. Y la gente, repito, es buena.

¿Has meditado la posibilidad de hacer a un lado la fiesta con tal de elaborar letras que aborden la realidad política de tu país? Algo parecido a lo que ha hecho Calle 13, quizá.  

No me gusta tocar esa clase de temas en mis canciones. Amo a mi tierra, allá están mis raíces y me gusta mirar lo positivo. Como te decía, los puertorriqueños somos peleones y estamos preparados. Es una tierra de rumbas y playas lindas, y de eso me gusta cantar a mí.

Algunas personas critican al reggaetón debido a que sus historias repiten los mismos tópicos una y otra vez. Uno de ellos es el papel que la mujer juega en una relación; ciertos escuchas lo consideran denigrante.

El regreso del sobreviviente es un disco donde la mujer no va a sentirse denigrada nunca. Claro, yo tomo ciertos temas con picardía, pero con delicadeza también, para que la mujer no se sienta incómoda. Definitivamente se puede hacer música urbana y hablar de amor. Yo lo he hecho con canciones como “Gracias a ti”, “Lloro por ti” y “Dónde está el amor”. He hecho muchas canciones que hacen que se te erice la piel porque la música rompe barreras y el papel del creador es atreverse a hacer cosas diferentes. Pero en estos momentos de mi carrera no puedo detenerme a pensar en la gente que no está contenta con mis canciones; debo fijarme en mis fans, que son millones. A ese público me dirijo yo; no puedo levantarme pensando en lo negativo porque eso me retrasaría y como antes dije, lo que yo deseo es crecer.

Wisin, ¿habrá un tercer volumen de canciones tuyas como solista?

Por supuesto que sí. Esto no acaba aquí. Hay muchas personas con quienes quiero colaborar aún. Marc Anthony, Shakira, Camila, Prince Royce, Enrique Iglesias. Mucha gente talentosa. Yo pienso que hay que estimular este tipo de encuentros porque el público los disfruta mucho. Además, para mí, una de las cosas más importantes que tengo que hacer es mantener una buena relación con mis fans, es mi trabajo lograr que la magia que hay entre nosotros no se muera nunca.

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Michael Jackson (Sin tiempo para extrañar)

MJ

La muerte es terrible. Y una red social como Facebook suele convertir tal suceso en un funeral eterno debido a que los amigos de quien falleció no hacen más que escribir lo bueno que aquél fue o cuánto lo extrañan. La tecnología puede ser muy cruel con los sentimientos y Xscape, el “nuevo” álbum de Michael, demuestra este hecho cabalmente.

Porque escuchamos la voz de Jackson, impecable, como si cada tema hubiera sido grabado por él hace apenas unos meses. Sin embargo, se trata de tracks vocales que L. A. Reid, el jefe del sello Epic, desempolvó de un baúl de tesoros para darles una maquillada y así sonasen lo más modernos que fuera posible. Para conseguirlo recurrió al talento de Timbaland, a quien rodeó de otros productores como Rodney Jerkins, Jerome Harmon, John McClain y Stargate. El resultado, naturalmente, carece de fisuras. Es decir, si se une el talento de tal combo de manipuladores de perillas a la voz del llamado Rey del Pop, difícilmente se produciría algo aberrante; pero resulta inevitable preguntarse; ¿el dueño de Neverland hubiera aprobado un proyecto con estas características?

En Xscape hay guiños a Bad, Dangerous e Invincible, los últimos discos del cantante –olvidemos la primera producción póstuma, Michael-, y, además de los susurros, falsetes y gemidos del bailarín lunático, podría hablarse de un sello imborrable en las composiciones; ciertas progresiones armónicas, más o menos constantes a lo largo de los discos antes mencionados, algunas percusiones, una especie de soul deslavado y cierto funk contenido. En otro carril, se encuentra el arsenal de sintetizadores y trucos de computadora que los productores de la obra aportaron; los ritmos quebrados, los coros femeninos, la adición de Justin Timberlake. Los recursos de los cuales echaron mano para que pareciera que Jackson está aquí, al día, como sus chasquidos y palmas, esos chispazos rítmicos que parecen imperceptibles pero que dotaron de personalidad a uno de los cancioneros más célebres de la música pop.

Michael ya no habita en este planeta y, por irreal que parezca, vivimos una época donde no le ha sido permitido irse. Por ejemplo, aquí estamos ahora, como si éste fuera su muro de Facebook, diciéndole que extrañamos la época cuando hacía álbumes fabulosos. Confesándole que añoramos bailar Thriller como si eso fuera lo único que importara en la vida.

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Broken Bells (Sangre y plástico, disco y vida)

BB

¿Hay vida después de la muerte? Así es. Y existen pruebas de tal sentencia sin la necesidad de recurrir a la metafísica: pese a que los punks no tuvieron miramientos para decir que el futuro era una ilusión, basta echar un vistazo a la historia de la música para descubrir que algo llamado post punk anda coleando y, no sólo eso, un ente denominado post rock goza de buena reputación. Así que, bajo estos argumentos, sería sencillo decir que la música disco no se extinguió con el entumecimiento muscular de John Travolta; sino que sigue viva. ¿Es que estamos insinuando la existencia del after disco? Sí señores.

Y no es éste lugar para citar los escarceos de Daft Punk con Nile Rodgers, evitemos la obviedad. Mejor charlemos de Broken Bells, dos tipos de pelaje espeso: James Mercer, cabecilla de The Shins; y Brian Burton, cuyo mote es Danger Mouse, geniecillo responsable del temario de Gnarls Barkley y de la producción de discos de Gorillaz, Jay Z y muchos otros. Una dupla de perfil interesante que ya ha arrojado dos platos y que con After the disco, su nueva producción, advierte que la suya podría ser una carrera larga.

El título de la obra en cuestión es elocuente, pues se trata de un listado de temas donde, a primera escucha, sobresalen voces plenas de falsetes a la Bee Gees y una base rítmica que echa mano de los recovecos funkys de la música disco. Así que aplausos al bajista y su excelso desempeño, por ejemplo, en el tema que da título a la obra y también en “Holding on for life”, así como al encargado de los sintetizadores, plenos de melodías bañadas de brillantina y con cierto dejo de glamour; nada de serpenteos predecibles y sí, a cambio, ansias de sorprender con figuras sencillas, de gancho pronunciado. La siguiente ovación va para el encargado de las voces, quien sin lucir grandilocuente consigue contagiar emotividad (“The remains of rock & roll”).

Además de lo escrito, uno de los mejores aciertos del dúo radica en el modo en que recurre a los trucos del pop –entiéndase el término como indie para geeks, un club del cual James es miembro honorario-, donde la guitarra se anuncia frecuentemente como protagonista. De modo que múltiples tonalidades acústicas (“Leave it alone”, “The angel and the fool”) y eléctricas (“Control”) comparten reparto con cacharros sintéticos en ambientes donde bailar es imperativo, pero también sentarse a descansar mientras se medita respecto al rumbo de los pasos.

Así que hay vida después de la vida. Disco después del disco. Basta escuchar a Broken Bells para saberlo –y más a estas alturas donde los líderes del pop se apellidan Cyrus y Beiber-; el amasiato ideal entre vísceras y silicio, entre sangre y plástico.

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